El artista mexicano Luis Miguel pidió tanques de oxígeno y más guardias de seguridad para presentarse esta noche en el Festival de Viña del Mar, mientras Morrissey y Salvatore Adamo se encuentran ya en Chile para actuar en el certamen.
Luis Miguel llegará hoy miércoles en su avión privado al aeropuerto de Torquemada, en Viña del Mar, unos 125 kilómetros al noroeste de Santiago, informaron a Efe fuentes de su discográfica.
El llamado “Sol de México”, esquivo con los periodistas, no atenderá a los medios ni dará la tradicional rueda de prensa previa a cada actuación que suelen ofrecer todos los artistas invitados al festival.
Luis Miguel llegará procedente de Punta del Este, donde deleitó a sus seguidores con un concierto y disfrutó del lujo de ese balneario uruguayo.
En Viña del Mar se hospedará en la suite presidencial del Hotel del Mar, de noventa metros cuadrados, con bañera con hidromasaje y una conexión directa a un comedor reservado, y que el año pasado albergó al británico Sting y al canadiense Paul Anka.
Pero el intérprete de “Romance” no quiere descuidar ni un solo detalle de su presentación en el escenario de la Quinta Vergara, adonde se subirá después del argentino Diego Torres.