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Entretenimiento 2 Septiembre 2010
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VIDA EN LA WEB
El artista que vive en mí
  • Damaris Brito disfruta bailando.
Bethania Ortega
bethania.ortega@listindiario.com
Santo Domingo

No me importa que ya no sea la misma de antes, que haya estado presa algunos años, que haya salido embarazada en unas circunstancias muy curiosas y que aparente no sea la chica rebelde que yo admiraba a morir.

Yo quería ser Gloria Trevi cuando era niña, para mí no había diferencia entre su melena alborotada y la mía (que mi madre se empeñaba en controlar); ella no solo era mi ídolo, marcaba las pautas para las cosas que yo quería ser; por eso sin ningún pudor caído que había en el medio del patio del colegio, lo convertía en mi escenario, soltaba mi cola, cuidadosamente atada y cantaba a toda voz “y voy, y voy, y voy y vooooooy, voy a traer el pelo suelto...”.

Yo era toda una estrella... Al menos para mí, no pensaba que existiera alguna diferencia entre Gloria Trevi y yo. Está de más decir que, además de creérmelo, soñaba con ser artista, subir al escenario hechizar con los movimientos de baile más originales y deslumbrar con mi voz.

Tan convencida estuve de mi talento artístico que donde existiera un coro en que yo pudiera incluirme, me unía a él, muchas veces me dedicaba a pensar, con seria preocupación, cuál nombre debía escoger para lanzarme como artista.

Todo aquello duró hasta el día en que visité por primera vez un karaoke. Ese día elegí el tema “Cosas del amor” para interpretar junto a una amiga, y al escuchar mi voz amplificada, le dí gracias al cielo de que solo tuviera que cantar partes de la canción y no toda la pieza.

No solo fueron gallos los que salieron de mi garganta, creo que fue un corral entero de pavos, palomas, patos, gallinas.

De artista no tengo ni la “A” y eso lo comprendí en aquella ocasión frente a un gran grupo de amigos que para ayudarme a salir airosa de mi vergu¨enza gritaban y aplaudían enérgicamente para que pasara desapercibido lo desafinado de mi voz.

Tan divertido resultó todo que sigo teniendo el valor de tomar un micrófono y cantar siempre que se da la oportunidad, pero al menos ya estoy clara en que lo mío no es el canto y aunque Gloria Trevi ya no sea la misma de aquellos días de mi niñez en que yo quería ser como ella, aprendí a respetar y valorar su trabajo, así como el de todo el que canta, compone y en algún sentido sí es artista. Y los que no lo somos, al menos podemos divertirnos jugando a serlo en nuestro tiempo libre.

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