Entretenimiento 14 Noviembre 2009
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DESDE LA ÚLTIMA BUTACA
Brokeback mountain
Luis Beiro

Ficha técnica: Titulo en español: En terreno vedado. Dirección: Ang Lee. País: USA. Año: 2005. Duración: 134 min.Género: Drama. Interpretación: Heath Ledger, Jake Gyllenhaal, Linda Cardellini, Anna Faris y Anne Hathaway. Guión: Larry McMurtry y Diana Ossana; basado en un relato de Annie Proulx.

I

Vuelvo sobre esta película a la que una vez califiqué como pretenciosa y edificada por un guión largo y aburrido que dejó entrever el lado vulnerable de un director que con independencia de gustos y divagaciones, sabe hacer una película como Dios manda.

En “Brokeback mountain”, Lee vuelve sobre uno de sus juegos preferidos en el cine, la no distinción entre fantasía y realidad y de cómo el espectador, a veces, debe cruzar la raya “de Pizarro” para hacer sus propias conclusiones sobre la naturaleza humanística o testimonial de su obra de arte.

A Lee no le tiembla el pulso para distinguir entre lo que el espectador desea que suceda y lo que realmente sucede en su película debido a su capacidad de explotar al máximo la realidad psíquica de sus personajes en detrimento de la otra realidad, la fantaciosa. Con esto, Lee nos obliga a tomar en cuenta esa realidad fantástica como una verdad absoluta y que forma parte de nuestra escala de valores en aras de provocar la revitalizacion de nuestros sentimientos genuinos y desconocidos.

Para hacerlo, acude a uno de sus temas preferidos: la relación amoral de sus protagonistas, esta vez a partir de una historia homosexual entre dos “vaqueros” del clásico western norteamericano, tema que enfrenta sin cortapisas: el machismo reinante en la sociedad americana. Esto pudo haber contribuido a que el filme no se alzara con la estauilla a la mejor película en la entrega de los Oscar del 2006.

Sea como fuere, lo cierto es que estamos de nuevo frente a una película eminentemente provocativa, hecha no tan solo con el simple propósito de contar una historia sino de asumir una fuerte postura moral contra los que cuestionan la relación homosexual en un medio de “hombres puros”. Por eso no estamos frente a segundas lecturas ni al sobresalto emotivo de cuestiones anecdóticas. Con esta película, Lee demuestra que dentro de la vida cotidiana se desarrolla otra realidad que transcurre en un escenario si se quiere paralelo al que vemos en pantalla donde el espectador esta siendo obligado a olvidar sus deseos para el filme para adoptar posturas relacionadas con la repulsión, el miedo, el rechazo y el aplauso por lo que está viendo y que se mueve, tal vez como sentencia definitiva tanto a favor como en contra de la película misma, debido a que pertenece a esa esfera fantaciosa a la que nos referimos con anterioridad y que, lamentablemente, es la que condiciona o determina el “desenlace” o “juicio de valor” de un espectador por una obra que va mucho más allá de una estética o de valores perdurables.

Si he invitado a mis lectores a compartir esta digresión sobre esta valiosa película del cineasta taiwanés afincado en Hollywood Ang Lee, no es porque me esté retractando de la crítica que escribí hace un tiempo sobre ella. Solo pretendo que el espectador entienda cómo la naturaleza subjetiva puede incidir en el desarrollo racional de una crítica de cine.

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