Puerto Plata.- La ciudad de Puerto Plata tiene ocho plazas y parques, cuya misión primordial hoy es servir de pulmones, centros de recreación e interacción social de sus habitantes y de los miles de turistas que la visitan. Pero a lo largo de su existencia estos frecuentados espacios públicos han sido utilizados de diversas maneras, entre ellas como centros en los que se anidaron los ideales revolucionarios de gran des líderes de las Antillas.
Es de destacarse que por estas plazas se paseaban revolucionarios como Antonio Maceo, Emeterio Betances y Eugenio María de Hostos, de la mano de Gregorio Luperón, en el siglo XIX.
Su historia
Hasta hace unas tres décadas las plazas y parques eran el centro principal de la vida urbana en República El parque y al fondo la Catedral San Felipe con una vista parcial de la glorieta.
Dominicana, entre los que cabe una mención especial para la Plaza Independencia, de Puerto Plata, dotada de una glorieta victoriana construida por Roderick Arthur, en 1880. Además de esta, reabierta el 13 de mayo de 2008, junto con la remodela Catedral San Felipe Apóstol, Puerto Plata cuenta con las Plazas de la Libertad y Juan Lockward, la primera construida durante la Era de Trujillo, y la segunda durante la gestión del ex síndico Carlos Troche, en el cuatrienio 1994-1998.
La Novia del Atlántico está dotada del Parque Regalado, construido en 1916 por la Junta Municipal de Ornato, entre cuyos dirigentes sobresalía el general Ricardo Limardo, hombre de copiosos, largos y acicalados bigotes, que servía de aval en cualquier transacción comercial o empresarial, por su seriedad.
Cuenta además, con el parque Luperón, construido en el año de 1901, y el parque José Augusto Puig Ortiz, construido por el Banco Central en 1984, en honor al historiador y defensor del amenazado patrimonio victoriano de esta localidad, y el parque Juan García, construido en 1979 por disposición del doctor Joaquín Balaguer.
PROMESAS DE TURISMO Y EL AYUNTAMIENTO
El síndico Walter Musa ha anunciado en varias ocasiones la reconstrucción de las plazas de la Libertad y Juan Lockward, y el parque Luperón, lo que muchos puertoplateños han aplaudido, porque devolvería a esos espacios públicos el rol que cumplían en su pasado luminoso.
Musa hizo la promesa durante un discurso que pronunció el pasado 31 de julio de este año, en una Cena de Gala celebrada en Villa Barone Manor del condado del Bronx, Nueva York, Estados Unidos, organizada por el Comité de Puertoplateños Residentes en USA, que preside el ingeniero Jesús Burgos. También reiteró su decisión, en el curso de la presentación de sus memorias el pasado 16 agosto ante el Concejo Municipal.
La construcción de un anfiteatro en La Puntilla del malecón, para la presentación de eventos artísticos y culturales de calidad, prometida en reiteradas ocasiones por el actual y por el pasado secretario de Turismo, Francisco Javier García y Félix Jiménez, también contribuiría para que el casco urbano de Puerto Plata vuelva a tener espacios donde se promueva el arte y la cultura y, además de ser un destino de sol y playa, esta provincia pueda afianzarse como destino cultural.
Centro de ideas revolucionarias
Debajo de uno de los árboles situados cerca de la Catedral San
Felipe Apóstol fue donde Eugenio María de Hostos concibió y dio forma a
su propuesta de Educación Hostosiana. Según los relatos, Hostos, así
como Emeterio Betances, Antonio Maceo y otros promotores de la Gran
Antilla, llegaron a Puerto Plata huyendo de la persecución política
desatada en su contra en Puerto Rico y Cuba, y fueron acogidos por el
valiente general Gregorio Luperón.
En la Plaza Independencia, que
originalmente se llamó Plaza de Armas, y en su maravilloso entorno se
erguían ostentosas la iglesia, la Gobernación, el Ayuntamiento, un
teatro, la Comisaría, los clubes del Comercio, Fe en el Porvenir, y de
Damas, y otras singulares edificaciones victorianas; en esos lugares
giraba la vida social, política, cultural, recreativa y hasta fue una
especie de ágora en miniatura, donde los jóvenes alardeaban de sus
conocimientos en discusiones interminables.
Además de los citados
usos que se daba a la Plaza Independencia, esta casi mágica explanada
era lugar de encuentros obligatorios de enamorados que se veían allí en
ocasión de las misas en el templo católico; de las retretas que tocaba
la Banda Municipal de Música los domingos o en ocasión de otros grandes
acontecimientos de la sociedad puertoplateña, reputada como
cosmopolita, por la gran cantidad de familias extranjeras radicadas en
la Novia del Atlántico.
La omnipresencia de Trujillo en plazas y parques
No cabe dudas, de que este punto fue el epicentro de todo lo que se
hacía o se decía en Puerto Plata, incluyendo las manifestaciones de
adhesión al dictador Rafael Leonidas Trujillo, durante las cuales sus
partidarios lanzaban loas sobre las supuestas bondades de su
sanguinario régimen y a favor del propio sátrapa.
Tanto aquí como
en otras ciudades, las plazas y los parques tuvieron estatuas, bustos y
otros símbolos concebidos por la férrea dictadura de Trujillo para
reforzar su dominio del cuerpo y el espíritu de la población
dominicana. Con ese propósito levantó bustos de su padre, José Trujillo
Valdez; su madre, Julia Molina, y suyo en la Plaza Independencia, que
entonces se llamaba parque Julia Molina.
PLAZA INDEPENDENCIA ES ZONA DE CHIRIPEO
A pesar de que la Plaza Independencia hoy está más bella y vistosa que nunca, gracias a la millonaria inversión que realizó el gobierno para remodelarla, ha dejado der ser el corazón en el que palpitaba la dinámica sociedad puertoplateña.
A pesar del esfuerzo hecho por las autoridades para reanimarla y convertirla en el motor impulsor de su centro histórico y motivar a los turistas a que salgan de los hoteles y la visiten durante sus vacaciones, todavía no ha logrado ese objetivo.
En cambio, esta y las demás plazas y parques públicos locales se han convertido en verdaderas mini zonas francas del chiripeo, ya que dentro o en sus alrededores, proliferan decenas de pequeños negocios operados por taxistas, motoconchistas, guías turísticos, billeteros, limpiabotas, paleteros, lavadores de vehículos, vendedores ambulantes, meretrices y otros particulares, además de que allí pululan enfermos mentales y pedigu¨eños.