No fue solo su calidad como atleta que indujo a Branch Rickey firmar a Jackie Robinson con la intención de romper la infame barrera que impedía a los jugadores no blancos participar en las ligas mayores. Aunque tenía extraordinarias condiciones físicas, fue evaluado en función del control que podía ejercer sobre si mismo ante la andanada de insultos que iba a ser objeto y eso funcionó a la perfección. Soportó estoicamente la violencia que ejercieron sobre él evitando que la perversidad tuviese motivos para enarbolar razones racistas en su contra. El hecho histórico, celebrado su aniversario con justa pompa, le permitió al béisbol de grandes ligas poder considerarse el mejor del mundo. Antes que los no blancos participaran en ese nivel era imposible medir la verdadera calidad de todos por la ausencia de esa competencia entre ellos. Nunca se sabrá cuales hubiesen sido los resultados finales de grandes jugadores del pasado, blancos, afroamericanos e hispanos que nunca seenfrentaron en ese escenario. Babe Ruth jamás desafió a Satchell Paige, Joshua Gibson a Lefty Grove o Martín Dihigo a Roger Hornsby, por citar solo tres ejemplos.
La avalancha de estrellas que irrumpió en las grandes ligas luego de consumado el hecho fue tal que provocó un cambio total de la visión de los atletas. Por eso insisto en que fueron falta de condiciones lo que impidió que no alcanzaran las grandes ligas los hispanos nacidos de 1930 en adelante. No es verdad que un joven con 17 años de edad fuera desdeñado por el color de su piel a partir de 1947. Haciendo ejercicios históricos, para conocer hoy la real calidad de los hispanos que se destacaban jugando béisbol antes del derrumbe del obstáculo, la mejor medida se debe basar en sus actuaciones en las Ligas Negras de los Estados Unidos, o los potentes circuitos invernales de Cuba y Puerto Rico, este último a partir de 1938. En esa época el béisbol que se jugaba en México y Venezuela era muy débil y en esta nación la insensatez del torneo de 1937 había frustrado el futuro de la actividad.
Si se evalúa con equilibrio el balance actual y se dividen en tres grupos étnicos los protagonistas del juego fácilmente se concluye que los hispanos han sido los grandes beneficiados de la epopeya de Jackie Robinson. Los afroamericanos carecen de lanzadores abridores y receptores para conformar un teórico equipo que compita con blancos y latinos.