En 2007, Gary Sheffield denunció que los jugadores latinos estaban desplazando a los afroamericanos en el béisbol de las Grandes Ligas y que esto se debía a que los primeros son dóciles y más fáciles de manejar que los negros estadounidenses. Inconforme con dicha situación, Sheffield expresó que “a los latinos (los dueños y directivos de los equipos) los pueden controlar, pero a nosotros no (a los afroamericanos)”.
Agregó que “les verás la cara de negros, pero de su boca no salen palabras en inglés”. Concluyó diciendo que “ellos tienen más que perder que nosotros, a ellos los pueden regresar a sus islas, pero a nosotros no, nosotros somos de aquí”. Casi tres años después, en el pasado mes de marzo, a Torii Hunter también se le fue la lengua, quejándose amargamente de la creciente presencia de peloteros latinos en detrimento de los afroamericanos. Esto fue lo que dijo Hunter, otro negro estadounidense, sobre los jugadores latinos: “La gente ve rostros oscuros en el terreno y la percepción es que son afroamericanos. Ellos (los latinos negros) no son como nosotros (estadounidenses negros).
Son impostores. Incluso gente que conozco se me acerca y dicen: ‘oye, ¿de qué color es Vladimir Guerrero? ¿Es un jugador negro? Yo les digo, ‘vamos, él es dominicano. No es negro’’. “Como jugadores afroamericanos, tenemos una teoría de que el béisbol puede buscar imitadores y hacerlos pasar por nosotros. Es como que tenían que buscar rostros oscuros, así que fueron a República Dominicana o Venezuela, porque allá los consiguen más baratos. Es como que ‘¿por qué debería fichar a este muchacho de la zona sur de Chicago y que lo represente Scott Boras y tener que pagarle cinco millones (de dólares), cuando puedo conseguir a un dominicano por una bolsa de papas fritas?’... insisto, es algo triste”.
Hay preocupación
¿Hechos aislados y sin importancia? No lo creo. A mi juicio esas manifestaciones de Sheffield y Hunter son una muestra de la preocupación que existe en algunos sectores de los Estados Unidos, ante el notable incremento en la cantidad de peloteros latinos. Lo que sucede es que en el mundillo de las Grandes Ligas, la gran mayoría de los directivos, dirigentes y jugadores, suelen ser más diplomáticos y discretos que algunos personajes controversiales y deslenguados como Sheffield y el propio Hunter. Pero, de que hay una alta dosis de inquietud por el protagonismo que actualmente ostentan los peloteros latinos en las Ligas Mayores, no tengo la menor duda.
¿Quiénes son las principales estrellas de las Grandes Ligas en la actualidad? ¿Cuáles jugadores acaparan los grandes titulares de los periódicos y la atención de los fanáticos? ¿Quiénes devengan los grandes salarios? Creo que las respuestas ustedes la conocen: Albert Pujols, Alex Rodríguez, Hanley Ramírez, Mariano Rivera, Johan Santana, Manny Ramírez y muchos más. Los latinos se han adueñado del negocio, principalmente los dominicanos y mucha gente no acepta esa realidad o lo hace a regañadientes.
Demasiados latinos
¿Saben ustedes cuál es el porcentaje de peloteros latinos en las Grandes Ligas al inicio de la presente temporada? Un 24%, es decir casi un cuarto de la población total de jugadores. Y ni hablar de las Ligas Menores, donde más de un 50% de los atletas son latinos. En el conglomerado latino, los dominicanos son a su vez mayoría, pues en estos momentos unos 86 peloteros nativos de nuestro país se encuentran diseminados entre los 30 clubes de las Ligas Mayores.
Dentro de todo este panorama, surge ahora la figura de Sandy Alderson, nuevo responsable de la oficina del Comisionado de las Grandes Ligas en el país.
¿A qué vino Alderson a República Dominicana? ¿Está entre sus planes la implementación de un sorteo para el reclutamiento de jugadores novatos y eliminar el fichaje indiscriminado de prospectos mediante el llamado sistema de “firmas del 2 de julio”? Si como mucha gente sospecha, el hombre ha venido con esta última encomienda, la ejecución de ese nuevo procedimiento significaría un golpe mortal para el béisbol dominicano y propiciaría una disminución drástica en la cantidad de jugadores dominicanos, tanto en las Grandes Ligas como en los circuitos minoritarios.
Eso, para beneplácito de aquellos que ven al pelotero latino como un intruso, dominando un escenario que no le pertenece. Pero, no crean que a Alderson le será fácil llevar a cabo su cometido, en caso de que esté en suelo dominicano para imponer el draft, porque antes de materializar dicho proyecto, tendrá que salvar muchos y variados obstáculos.
Lo primero es, ¿qué harán con las academias y las enormes inversiones que han hecho numerosas franquicias de las Ligas Mayores en el país? Porque con el sorteo, estos centros de entrenamiento no tendrían ninguna razón de ser. Usted no va a formar a un jugador para que otro luego lo seleccione en una rifa y lo reclute. Y lo que es más importante aún, ¿permitirán el gobierno y los dirigentes deportivos nacionales que se infrinja esa estocada al béisbol dominicano sin poner ningún tipo de oposición? Hay que tener los ojos bien abiertos, porque en cualquier momento el lobo saca sus colmillos.