Consumado el golpe de efecto del regreso de Tony Peña y Miguel Diloné a las Águilas Cibaeñas, la pregunta que queda por hacerse es sí la presencia de estos dos gigantes del béisbol de invierno será suficiente para mejorar el desempeño en el terreno de juego del equipo. Rick Sweet, el elegido para presidir un periodo de transición en competencia (una especie del crecimiento con estabilidad y sin inflación del cual hablan los economistas) fracasó de forma estridente en la difícil tarea de dirigir a un equipo como las Águilas. Pero, ¿fracasó realmente Sweet o el desempeño del equipo en el terreno es perfectamente cónsono con el nivel de talento en el roster? A juzgar por las criticas combinadas de fanáticos, prensa e incluso peloteros, Sweet es una especie de mutación combinada de los peores managers de la historia del béisbol, coronado además con la mácula fatal de no “conocer la Liga Dominicana”. Personalmente creo que 35 juegos no es muestra suficiente para esas conclusiones, y además, la influencia que pueda tener un manager en el desempeño de un equipo es muy difícil de determinar, y encima de eso tiende a ser muy sobreestimada.
Admitiendo de entrada que la continuidad de los rosters en la Liga Dominicana no es necesariamente estable, me parece que hemos olvidado hacia donde va la tendencia del desempeño de las Águilas Cibaeñas en la Serie Regular en los últimos años.
Por si acaso, la siguiente tabla nos sirve para refrescar la memoria:
Temporada G P
2006-07 31 19
2007-08 24 24
2008-09 26 24
2009-10 18 20
O sea que este es un equipo que, en la serie regular al menos, ha jugado exactamente para .500 en las ultimas tres temporadas. A aquellos de ustedes que me llamarán la atención sobre los campeonatos ganados por las Águilas en el 2007 y 2008, les recuerdo que en este momento el problema de las Águilas es clasificar, y no pensar si Miguel Tejada, Rafael Furcal, Melky Cabrera o Claudio Vargas van a jugar en los playoffs. Siendo las Águilas un equipo de .500 en dos temporadas sucesivas (y ni mencionemos el Round Robin pasado) y analizando el nivel de talento que han tenido en roster toda la temporada, creo que la realidad de lo que ha pasado hasta ahora se explica perfectamente. Kevin Barker (.309/.402/.482) junto con Kory Casto (.380/.429/.465) ha sido el jugador ofensivo más estable este año, pero la distribución de sus apenas 20 carreras empujadas, ha sido inconsistente. Luis Terrero (.310/.380/.451) se ha perdido 18 juegos por lesión, y lo mismo se puede decir de Tony Abreu, quien para colmo tiene un OBP de .297. Yo no sé (ni creo) si Luis Polonia ya se terminó, pero mientras tanto tiene un slugging de .282. En cuanto a los demás refuerzos, Matt Carson empujó 4 carreras en 25 juegos, Craig Tatum bateó .179 sin extrabases, Erik Kratz está bateando .077 y Cole Armstrong, aunque tiene un promedio sobre .300, solo tiene un extrabase y encima no juega todos los días. Finalmente, la peor decepción de todas a la ofensiva ha sido Julio Borbón (.234/.300/.313, 4 BR, 4 CR), quien el pasado año dio muestras de ser la próxima estrella en el largo linaje cibaeño, y quien hasta ahora ha fallado en ser el catalizador de la ofensiva del club.
Sobre el pitcheo
Volteando la mirada al pitcheo, John Halama y Ben Jukich han formado una excelente punta en la rotación, pero el pobre trabajo de Samuel Deduno, José Lima y Sam LeCure han deshecho con los pies lo que los primeros han construido con sus manos, y el bullpen ha sido tan inconsistente que ahora los principales brazos son Santiago Ramírez y Ramón Aguero. Quizás el peor mal de las Águilas es del que menos se habla y es el de la defensa. Como decíamos hace un par de semanas de las Estrellas, la defensa en este caso no tiene nada que ver con los errores, sino con la cantidad de outs en batazos en juego que la misma puede hacer en términos proporcionales.
La eficiencia
Hasta hace dos días el Rating de Eficiencia Defensiva (DER) de las Águilas era el peor de la liga con .685, que quiere decir que solo el 68.5 por ciento de batazos en juego la defensa los puede convertir en outs, siendo el promedio de la liga el 70.3 por ciento. El problema real no son los errores de Chris De la Cruz, Héctor Luna, Nelson Castro, Dionys Cesar o Luis Terrero. El problema es que hay roletazos cerca de sus dominios que pasan de hits y el resto de la liga los hace outs. ¿Resultado? Pues más carreras del contrario. Las Águilas no están muertas, y yo no me sorprendería que el increíble entusiasmo y actitud positiva de Tony Peña más la imponente presencia de la Saeta Cibaeña en el dogout ayuden a este equipo, pero por mas alineaciones malas que hiciera Ricky Sweet o por menos que conociera la liga, las causas del juego mediocre son otras y no son cosa de esta temporada únicamente.