Otro naufragio ha ocurrido en las costas del Noreste, con un saldo hasta ahora de doce muertos, 14 rescatados vivos y unas cincuenta desaparecidos.
Un mes atrás hubo una tragedia semejante y muy a menudo se tienen noticias de infortunados viajes de las naves de la muerte que participan en el negocio de los vajes ilegales a Puerto Rico.
Y aún así, con tan espeluznantes experiencias, es mucha la gente que se atreve a invertir entre 30 y 40 mil pesos para montarse en una de esas naves de la muerte, procurando ingresar de manera ilegal a la isla vecina, para quedarse allí o seguir hacia otros destinos.
A aquellos que les ha pasado por la mente la idea de irse del país, a cualquier costo y consecuencia, no hay fuerza, por lo visto, que los detenga o los persuada de su arriesgada determinación.
Ni el hecho de que sepan que muchas de esas naves de la muerte están en mal estado, ni que muchas veces en ellas también se transportan drogas o que han ocurrido muertes intencionales para dejar a un grupo en el fondo del mar, parecen bastar para que la gente desista de estas aventuras.
En la suma de tales intentos algo queda claro: o al grupo que se va lo detienen en medio del mar, o puede sucumbir en un naufragio, o puede tener éxito en penetrar a Puerto Rico. Pero nadie, definitivamente, gana con estas osadías.