La educación física fue, durante muchos años, una disciplina relevante en las escuelas y colegios, gracias a la cual los jóvenes podían desarrollar sus habilidades para la gimnasia y varios deportes.
La combinación de estudios y ejercicios físicos es potencialmente favorable a la salud (mente sana, cuerpo sano), y de ahí que la enseñanza y la práctica de los deportes contribuía a la formación integral de los escolares.
Hoy, lamentablemente, las cosas no son iguales. Hay un crónico déficit de instructores o maestros, que se estima en un 70 por ciento, lo que refleja que en la mayoría de las escuelas públicas los alumnos no tienen garantizada esta disciplina. En los colegios privados la situación no es tan crítica.
Dos universidades han abierto licenciaturas en educación física, pero todavía no gradúan a los profesores suficientes. El Instituto Nacional de Educación Física tampoco.
Es indispensable que se refuerce la enseñanza de la educación física promoviendo mejores condiciones salariales para atraer a los instructores que hacen falta, y que las instalaciones existentes sean mejor cuidadas y utilizadas.
Hay que volver a brindar a los jóvenes estudiantes del país la oportunidad de desarrollar sus destrezas en los deportes y en la gimnasia, como lo hicieron las grandes glorias del deporte y el atletismo, que dieron sus primeros pasos en las escuelas, cuando los tiempos eran otros.