El desenlace fatal de la vida de Whitney Houston hace girar la cabeza una vez más sobre el daño que el abuso de las drogas causan al ser humano.
Esta estrella del arte de un gran talento, con capacidad vocal y gran carisma cayó rendida a los pies de este flagelo.
“The Voice”, como le llamaban sus fans, conquistó los más altos escalones del mundo del espectáculo.
Seis premios Grammy, 22 American Music Awards, 30 premios Billboard, entre muchos otros, la hicieron, según los records Guinness, la artista con el mayor número de galardones de todos los tiempos, eso sin contar la enorme cantidad de discos vendidos alrededor del mundo.
Estamos ante una artista de una trayectoria impresionante. Pero, así como era de talentosa, no supo mantenerse alejada de un vicio tan destructivo, confesando su adicción a la marihuana y a la cocaína, y que probaba todo tipo de drogas.
Su trágico final, el pasado sábado cuando fue encontrada sin vida con la cabeza sumergida en la bañera de un hotel de Beverly Hills, muestra como, pese a la fama, el talento y fortuna, cayó vencida, como muchas otras celebridades, a los pies de las drogas.