El problema que se presenta en el suminstro de electricidad, principalmente por la falta de una oferta continua de energía y lo costoso que resulta, es una de las mayores preocupaciones de los pequeños y medianos empresarios de este segmento.
Las actividades de impresión requieren electricidad sin interrupciones, lo que encarece el proceso de producción al tener que utilizar combustible caro para encender la planta de emergencia.
Los atrasos y pérdidas más importantes se dan porque a veces un pequeño impresor no tiene un generarador de emergencia o porque sincillamente no puede encender la planta para un trabajo cuyos beneficios no compensarán el gasto en combustible.
Sólo las imprentas que poseen una estructura que puede ser calificada como mediana o grande pueden subsistir ante la crisis de electricidad.
Aunque las autoridades no han oficializado un aumento en la tarifa, la alta facturación afecta sensiblemente la rentabilidad de los impresores, quienes en algunos casos optan por ir a otra empresa más grande y cumplir con el pedido del cliente para mantenerlo, aunque se vean afectados sus beneficios.