La Asociación de Concesionarios de Fabricantes de Vehículos (Acofave) reiteró la recomendación de una fiscalización más profunda a las operaciones de importación y reventa de los importadores de automóviles usados, y afirmó que de no igualarse el tratamiento impositivo a las empresas más organizadas y formales, los ingresos fiscales del gobierno disminuirán significativamente.
El presidente ejecutivo de Acofave, Enrique Fernández, señaló que la llegada al país de vehículos subvaluados o subfacturados introduce una distorsión importante en el mercado de automóviles tanto nuevos como usados y disminuye el aporte fiscal que percibe por unidad importada el Estado.
Esta distorsión hace además que la viabilidad económica de las empresas sujetas a fiscalización más se haga insostenible. Reveló la intención de algunos de sus asociados de estudiar la formación de empresas importadoras de vehículos usados a través de la cual, los consumidores tengan acceso a vehículos con garantía del fabricante cuando corresponda, así como de sus propias empresas.
Entre esas garantías citó la de no tener el millero modificado, ni haber sido ahogados ni declarados pérdida total. Esto contribuiría, además, a que los valores declarados de vehículos usados coincidan con los valores de transacción real, como sucede con los vehículos nuevos.
Ratificó que no se trata de pedir privilegios, sino hacer posible que, a través de la fiscalización de los valores declarados en comparación con los efectivamente pagados, y el cumplimiento de las obligaciones fiscales correspondientes a Impuestos Internos.