Economía & Negocios 12 Marzo 2008, 10:03 PM
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COMPETITIVIDAD
Los lácteos dependen de la pequeña ganadería
EL 95% DE LOS GANADEROS LOCALES PRODUCE MENOS DE 3,000 LITROS
  • Cerca de 59 mil dominicanos vive de la ganadería, muchos de los cuales debe superar dificultades para producir leche y carne.
Jairon Severino
jairon.severino@listindiario.com

SANTO DOMINGO.- La ganadería es una de las principales fuentes de generación de trabajo en República Dominicana. Para muchos dominicanos es la única vía para generar ingresos. Como en toda sociedad con inequidades, hay unos pocos que lo tienen casi todo y muchos que prácticamente no poseen nada. Alrededor del 95% de los ganaderos dominicanos son micro, pequeños y medianos propietarios de fincas en las cuales producen menos de 400 litros de leche y poseen menos de diez vacas.

Los productores con volúmenes considerados grandes son Lechería San Antonio y Cesáreo Contreras, entre otros, son los únicos que producen más de 5,000 litros al día, pero la mayoría está por debajo de 3,000 litros. La edificación donde hoy funciona el Consejo Nacional para la Reglamentación y Fomento de la Industria Lechera (Conaleche) fue construido durante la administración pasada y la Ley que lo crea, la 180-01, también fue aprobada y promulgada por el entonces presidente Hipólito Mejía.

En República Dominicana hay alrededor de 59,000 ganaderos que tienen más de diez cabezas de vaca, de los cuales, tomando en cuenta que el 95% es pequeño, 56,050 son pequeños. Una de las virtudes que tiene la ganadería en la generación de empleo, además de evitar que más gente emigre a las ciudades y continúe formando los cordones de miserias y sus consecuencias demográficas, es que por lo general mantiene unida a la familia y eso permite una compenetración mayor entre padres e hijos. En muchos casos los hijos de los ganaderos estudian veterinaria, administración o salen del país a estudiar alguna carrera relacionada con la pecuaria y de esa manera continuar con el negocio de la familia. Por su puesto, no todos los ganaderos están en la posibilidad de mandar un hijo o hija fuera del país para que realice estudios relacionados con la actividad económica que realizan en la familia.

Según explica el director ejecutivo del Conaleche, Juan Recio, hay pueblos y campos enteros en República Dominicana donde la ganadería es la principal actividad económica y representa la salida para generar fuentes de empleos. En muchos casos los ganaderos viven en sus fincas junto a sus familiares, comen de lo que producen, venden la leche y la carne en la misma ciudad. Los predios, en ocasiones, representan la única fuente de sustento para muchos dominicanos, además de generar entre dos y tres empleos extras.

“En este país hay un tipo de ganadería muy familiar donde las personas dueños de fincas, además de vivir en la vida, tienen una vaca exclusiva para uso personal y es de la que sacan la leche para su consumo; es una forma de vida muy especial y eso le da un carácter único a esta actividad”, explica Recio.

Con la mejoría que ha experimentado la cadena de distribución y conservación de la leche, luego de la apertura de centros de acopio, los pequeños productores han podido mejorar el precio de su producción y por lo tanto han podido incrementar los ingresos. Ahora, según explica el director del Conaleche, las grandes plantas procesadoras les compras la leche porque ahora cumplen con los requisitos de calidad.

Los pequeños ganaderos también mantienen una relación estrecha con las pequeñas queserías que por lo general hay en los pueblos y desde las cuales hacen una función socioeconómica de primera orden, ya que venden a precios que pueden ser más asequibles para la población de los alrededores. Con los dulceros también se mantiene una relación similar. Un ejemplo de lo que es la ganadería pequeña o de sobrevivencia lo constituye el caso de Ramón Acevedo, quien al día debe caminar decenas de kilómetros con su ganado, teniendo como meta la búsqueda de terreno y forraje que les sirvan para albergue y alimento a sus animales y a su familia.

Un reportaje que aparece en la revista del Conaleche señala que si usted pregunta por Ramón Acevedo, en María Trinidad Sánchez, probablemente poca gente lo podrá identificar, pero si menciona a Borola, de inmediato todos señalarán este hombre bañado por el sol, ejemplo de trabajo, colaborador y un padre entregado a los suyos, pero sin tierra donde realizar sus actividades como pequeño ganadero. Todos los días le extrae a las ubres de sus vacas alrededor de 100 litros.

El ordeño lo realiza en una finca propiedad de José Armando Bermúdez, quien le autorizó para que lo haga en los caminos que circundan la finca. Borola es cliente del Conaleche y paga su préstamo, religiosamente, cada 15 días. Con los recursos adquiridos a través del financiamiento compró una camioneta con la cual distribuye su leche y transporta la hierba y otros elementos necesarios para alimentar su ganado.

Mientras gestiona la tierra y se le hacen estas gestiones para ayudarlo, tiene como meta seguir ordeñando su ganado, pues uno de sus grandes sueños es tener una porción de terreno donde pueda tener su propio hogar con Caridad Rosario, con quien procreó seis hijos. Hasta hace poco tenía 51 vacas, pero los cuatreros le han robado 14 más un toro.

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