Economía & Negocios 26 Noviembre 2008, 10:33 PM
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Estrategia
Pymes se benefician de una cadena de valor planificada
ESTE MECANISMO BENEFICIA Y MEJORA LOS ÍNDICES DE GANANCIAS
  • La globalización trae ventajas, pero implica tomar medidas porque las crisis afectan por igual a todos. La cadena de valor disminuye riesgos.
Jairon Severino

Quienes de alguna manera han estado relacionados con los negocios y en cualquier proceso de industrialización, han escuchado hablar de la integración de una cadena de valor. Pero en realidad ¿Qué es esto o qué aporta en la estabilidad y rentabilidad de una empresa, independientemente de su género? En el caso de las pequeñas y medianas empresas (Pymes), a juzgar por lo que implica, su importancia es mayor y de ésta depende la existencia de cualquier unidad productiva.

La aplicación o fiel ejecución de los procesos productivos a través de la integración de una cadena de valor podría ser el salvavidas para cualquier pequeño o mediano empresario en medio de la crisis. No hay duda de que este mecanismo aporta grandes ventajas en materia de disminución de costos, especialmente en países como República Dominicana que no cuentan con una política de salvaguarda para proteger a las Pymes de las inclemencias o desventajas de la globalización de los mercados.

Los que han tratado de definir el concepto coinciden en que una cadena de valor eficiente es la que elimina los procesos que no agregan valor e integran todos los eslabones: clientes, operadores y proveedores. Cada proceso logístico es una oportunidad de innovación que se debe aplicar tanto en el servicio al cliente como a los procesamientos de pedidos, gestión de inventarios y transporte. En la gestión de información logística es aconsejable aplicarlo en almacenes, suministros, empaque y embalaje, así como en la ingeniería de producto.

Muy cerca del concepto anda la siguiente definición: Posibilidad de desarrollar líneas de créditos competitivas a través de los diferentes actores que participan en el proceso productivo de bienes y servicios con fines principalmente exportadores. Bajo esta herramienta, se busca desarrollar el crédito hacia Pymes o micronegocios que integren el ciclo productivo de los diferentes sectores económicos, con el cual el compromiso de la empresa central y a través del esquema de garantías de SGR (Sociedades de Garantías Reciprocas) se logren minimizar los riesgos para el banco y flexibilizar los costos financieros para los tomadores del crédito.

Además, bajo este esquema de financiar el desarrollo productivo se permitirá a las Pymes alcanzar crecientes niveles de competitividad y acceder a nuevas tecnologías con la incorporación de bienes de capital.

Según las conclusiones en una de las mesas de discusión que realizó el Programa de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa Privada (Proempresa), República Dominicana cuenta con fortalezas para enfrentar los retos y potencializar las oportunidades de la economía del siglo XXI, aunque para lograr los objetivos de éxito que todo sector merece y busca es preciso una visión sistémica e integral orientada a transformar las debilidades del país en fortalezas que creen un entorno de negocio favorable para la inversión local e internacional, que permitan transformar la cultura empresarial y que incrementen la productividad y la competitividad de las unidades productivas tanto de bienes como de servicios.

En ese contexto, las micro, pequeñas y medianas empresas dominicanas enfrentan el reto de transformar su cultura empresarial, elevando sus niveles de producción y de competitividad o continuarán desapareciendo de manera progresiva.

La articulación entre el sector empresarial y otros sectores de la vida nacional es imperativa para crear una cadena de valor que potencialice las fortalezas de cada sector y su integración en el contexto internacional.

Planteamiento
El Programa de Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas esbozado en el capítulo quinto del Plan Nacional de Competitividad Sistémica (2007-2012) representa un paso de avance para propiciar un entorno favorable para los negocios y para incrementar el capital empresarial y el capital laboral de las Mipymes dominicanas.

Pero ¿Cómo armar una cadena de valor? Podría ser fácil si se cuenta con las herramientas necesarias para ello. El principio debería estar determinado por identificar la necesidad que la empresa central y sus productores y/o proveedores se encuentren operando en niveles máximos, para lo cual será necesario la realización de inversiones en bienes de capital con el objetivo de otorgar mayor capacidad a los niveles de producción y/o comercialización.

Se necesitará asumir un compromiso por parte de la empresa central en la relación contractual con cada uno de sus productores y/o proveedores, retención de la cuota de cada préstamo.

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