Santo Domingo.- Alrededor del dos por ciento de la población dominicana padece de hepatitis B, uno de los promedios más altos de América Latina, mientras el uno por ciento de la población sufre de hepatitis C, reveló ayer el gastroenterólogo Sidney Espinosa.
El especialista instó a poner en marcha programas dirigidos a la prevención y educación de la población, con motivo de celebrarse hoy el Día Mundial de la Hepatitis, por ser esta enfermedad un importante problema de salud en el mundo.
Recordó que a nivel mundial se estima que hay 580 millones de personas infectados, de los cuales 400 millones padecen hepatitis B y 180 millones la C. Por ambas enfermedades fallecen 1.5 millones de personas cada año.
Explicó que la Alianza Mundial de la Hepatitis decidió instaurar a partir de este año esta fecha para celebrar el Día Mundial de la Hepatitis, con el propósito de llamar la atención de los países sobre las medidas preventivas que deben adoptarse.
Espinosa recordó que existen diferentes tipos de hepatitis.
La A que presenta sín- tomas de piel amarillenta y malestar general y se cura sola, pero la B y la C por lo general no presentan síntomas y suelen descubrirse cuando el paciente está en condición crónica.
Entiende que lo principal es aislar a los grupos de riesgos para hacerle las pruebas del hepatitis y tratarlos, como son las trabajadoras sexuales, el personal médico y paramédico y los que se hicieron transfusiones de sangre y sus derivados antes del 1993.
Recordó que si no se tratan ambas hepatitis pasan de aguda a crónica, a cirrosis hepáticas y terminan convirtiéndose en un cáncer de hígado.
Dijo que los tratamientos están en el mercado local, pero son muy costosos, estimado en unos 300 dólares semanales, y que deben aplicarse por alrededor de un año. Recomendó a las autoridades asumir a esos pacientes e incluir su tratamiento dentro del sistema de Seguridad Social.
Destacó que la hepatitis B se previene a través de la vacuna, pero que la C no tiene vacuna.